Según los datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef el 15 de julio pasado, en todo el mundo 23 millones de niños no recibieron las vacunas básicas durante 2020 (o sea, 3,7 millones más que en 2019), debido a la pandemia de coronavirus. Esta cifra es la más alta desde 2009.

La mayoría de estos niños que ya conviven con graves deficiencias en su inmunización básica, viven en zonas de guerra, lugares remotos, entornos informales, con un acceso limitado a los servicios sociales y sanitarios. A ello se le agregó la pandemia de COVID-19, que generó miedo en la población y confinamientos prolongados, agravando la posibilidad de cumplir con los controles de salud e inmunizaciones.

Es así que enfermedades como sarampión, tos convulsa, poliomielitis o meningitis, pueden reaparecer en lugares donde ya se suponían controladas, afirmó Tedros Ghebreyesus, actual director general de la OMS. Las regiones más afectadas son Asia Sudoriental y el Mediterráneo Oriental, aunque no hay sector del mundo que no tenga hoy conflictos con su cobertura de vacunación. Los alarmantes datos reflejados en este informe “deberían ser una clara advertencia a todos los países”, afirmó Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF.

El Dr. Seth Berkley, Director General de Gavi, la Alianza Global para las Vacunas, dijo: “Estas cifras son alarmantes y sugieren que la pandemia está echando por tierra años de progreso en la inmunización sistemática y exponiendo a millones de niños a enfermedades mortales y prevenibles”.

La desigualdad observada en la distribución de las vacunas ‘anticovid’ se reflejará en este retroceso de la cobertura global de las inmunizaciones básicas. El mundo no puede mirar hacia otro lado ante una realidad que se hará evidente de la peor manera, con la afectación de millones de niños sin vacunar, con enfermedades graves y letales a muy corto plazo.

Mirando hacia adentro, en la Argentina la cobertura general de las vacunas del Calendario Nacional registró el 69% en 2020 (Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles). Ésta es la cifra más baja de los últimos tiempos y recuerda a los años 80, cuando este número significaba soportar brotes periódicos de enfermedades inmunoprevenibles.

Si lo analizamos por vacuna, los resultados varían. La antituberculosa (BCG) y antihepatitis B en los recién nacidos, oscilan en el 72%. En los menores de un año, la antipoliomielítica y quíntuple registraron un 75%. Las de ingreso escolar, obviamente sufrieron la no presencialidad y marcaron la mayor caída vacunal: un 12,7% menos respecto del año 2019, aunque con gran disparidad según las distintas provincias, que varían desde el 55 al 80%.

En el caso de la vacuna triple bacteriana, DPT, (difteria, tétanos, tos convulsa), Argentina pasó de 97 mil niños no vacunados en 2019, a 156 mil en 2020. Sólo el hecho de no haber tenido clases presenciales enmudeció brotes seguros de éstas y otras enfermedades (como el sarampión), que comenzarán a presentarse en cuanto se normalice la escolaridad, a menos que se implemente una estrategia rápida y contundente de vacunación para recuperar el tiempo perdido.

La vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) que se aplica a los 11 años, fue la que más descendió en cobertura. El fenómeno ya visible en años anteriores, recrudeció en 2020 y registró el 71% en la primera dosis en mujeres, bajando a 46% en la segunda. En los varones, una cobertura del 63% con la primera dosis y 39% con la segunda. La deserción se agudizó seguramente durante la pandemia.

Vale citar como ejemplo a Australia, primer país en utilizar la estrategia en adolescentes de ambos sexos hace años, que prácticamente ha erradicado el VPH, causante fundamentalmente del cáncer de cuello de útero. Pero, a nivel global, en 2019 solo el 13% de las niñas fueron vacunadas contra el VPH.

Entonces, si tenemos en cuenta que el óptimo exigido por la OMS para un control de enfermedades es del 90%, no es difícil concluir que estamos en un momento crítico al respecto. Debemos actuar rápidamente, recuperando los esquemas atrasados, recordando que nuestro Calendario Nacional es uno de los más completos del mundo y gratuito.

No podemos permitir que además de la trágica secuela que está dejando la pandemia de COVID-19, nos genere como daño colateral una peligrosísima indefensión ante el sarampión, la poliomielitis y otras enfermedades potencialmente mortales. Debemos trabajar juntos para ayudarnos a volver a poner en marcha los programas de inmunización básica y sistemática. El bienestar y el futuro de millones de niños dependen de ello.

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CAK

Fuentes: UNICEF – OMS – GAVI – Ministerio de Salud (Argentina)

Contenido actualizado el September 8, 2021, 12:39 am