SARAMPIÓN

El Sarampión es una enfermedad exantemática aguda, universal, altamente contagiosa y producida por un sólo tipo de paramixovirus.

Hay referencias del sarampión ya en la 7a centuria, en que se lo consideraba más temible que la viruela. En 1846, se describía su incubación e inmunidad prolongada. Enders y Peebles consiguieron aislar el virus en 1954.

A pesar de que algunos primates pueden desarrollarlo, el hombre es el único reservorio. Deja inmunidad permanente. No hay portadores salvo al final de la incubación y en el período de estado. Las complicaciones de esta patología suelen ser graves y hasta mortales (neumonía, encefalitis, hemorragias, enteritis, deshidratación, etc.).

Agente Etiólogico

Un Morbillivirus, de la familia Paramyxoviridae.

Epidemiología

El sarampión produce una muerte cada 3.000 casos y una encefalitis por cada 1.000, que puede ser grave y dejar secuelas neurológicas. En uno de cada 100.000 casos puede desarrollarse, al cabo de unos años, una panencefalitis esclerosante subaguda.

Antes de la vacunación era una enfermedad pandémica, con una incidencia del 90% en menores de 20 años y graves epidemias en lactantes y niños menores: provocaba alrededor de 135 millones de casos por año y la muerte de 7 a 8 millones de niños. Prácticamente todas las personas lo padecían. Entre 2000 y 2006, se consiguió reducir la mortalidad mundial por sarampión en un 68% y se pasó de una cifra estimada en 757.000 defunciones, a 242.000. Hoy en algunos países ya constituye una rareza, aunque todavía, en todo el mundo, se producen 30 millones de casos y 800 mil muertes por año y se constituye en la cuarta causa de muerte en niños.

En la Región de las Américas, luego de la implementación en la década del '80 del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), es hoy una enfermedad inmunoprevenible en etapa de control, gracias a las altas coberturas alcanzadas en los años previos a la pandemia de COVID-19. Esta estrategia de vacunación, orientada a los niños menores de 5 años, provocó que las personas no vacunadas o que no padecieron la enfermedad se mantengan susceptibles hasta edades más avanzadas, trasladando entonces estos riesgos a adolescentes y/o adultos. Hoy debemos sumarle bolsones de susceptibles que desertaron de la vacunación rutinaria, post-pandemia.

Clínica

Se transmite de persona a persona por las gotitas de Pflügge o secreciones catarrales del infectado, pero se ha comprobado transmisión aérea en lugares cerrados.

Es una de las enfermedades más contagiosas: los susceptibles que entran en contacto con el enfermo contraen la enfermedad.

La mediana de incubación es de 10 días. El período preexantemático dura 3 días, con fiebre, conjuntivitis, resfrío, catarro bronquial (los conocidos 3 catarros) y enantema (manchas de Köplick). El período exantemático (rash) dura alrededor de 5 días. La fiebre, que aumenta con el brote, comienza a disminuir progresivamente. La enfermedad dura alrededor de 10 días si no hay complicaciones. La diseminación se produce un día antes del período preexantemático y se prolonga hasta 4 días después del comienzo del exantema, con un máximo de contagio en el primer y último día del brote. Luego se produce descamación.

Complicaciones

Las complicaciones más comunes son neumonitis, encefalitis y la forma hemorrágica, siendo los más afectados los lactantes y niños pequeños. La inmunodepresión es un factor agravante.

Es más peligroso en desnutridos u otros inmunocomprometidos, ya que produce una disminución de las defensas orgánicas. En desnutridos graves puede desencadenar una enfermedad llamada Kwashiorkor, exacerbando el déficit de vitamina A, lo que culmina finalmente en ceguera; por lo tanto deben considerarse grupo de riesgo (en países con altos índices de desnutrición, las campañas de vacunación suelen acompañarse de la administración de vitamina A).

El 50% de enfermos de panencefalitis subaguda esclerosante, padecieron sarampión antes de cumplir 2 años; por lo tanto se la considera una complicación tardía.

Durante el embarazo aumenta las posibilidades de aborto espontáneo o de malformaciones.

Situación Actual

A nivel mundial, la cantidad de casos y muertes había disminuido para 1998: el 63% y 83% respectivamente, con respecto a las épocas anteriores a la vacuna.

Entre 1990 y 1998, la cobertura mundial se mantuvo entre el 70% y 80%, aunque en ese último año, 15 países notificaron una cobertura vacunal menor al 50%: diez de ellos correspondían a África, uno a América, dos al Mediterráneo oriental y uno a Asia sudoriental.

La OPS refirió el gran avance alcanzado en la región de las Américas: de 250.000 casos en 1990, se disminuyó a 542 en 2001.

Pero, el descuido de la vacunación, en gran parte motivado por la gran campaña antivacunas a partir de falsos estudios y su proliferación desde las redes sociales, se ha llegado a la actualidad con la presencia de importantes brotes en Europa y Norteamérica.

En 2010 y 2011 se ha producido una importante reemergencia del sarampión en muchos países de Europa, lo que hizo que la OMS postergara el objetivo de eliminación del sarampión y de la rubeola en esa región fijado para el año 2015. En el año 2011, Europa notificó 28.887 casos de sarampión. Hubo 8 muertes y 26 casos de encefalitis aguda relacionadas con la enfermedad. La mayor incidencia se dió entre los menores de un año (39 casos por cada 100.000 habitantes). El 97% de los casos fueron autóctonos. El 82% no estaban vacunados.

Para 2019, en Europa la situación es similar: se registraron 10 muertes y 13.200 casos, casi un 300% más que en años anteriores. Los países más castigado son Francia, Rumania, Italia y Polonia y Ucrania, pero la situación se extiende por todo el continente europeo. Distintos países ya se plantean la obligatoriedad, las sanciones y prohibiciones de escolarización para el resguardo de la población.

Debe recordarse que la región de las Américas fue declarada libre de rubeola y del síndrome de rubeola congénita en 2015, y del sarampión en 2016, en lo que se constituyó en otro de los éxitos de la vacunación en la región (el primero fue la erradicación de la viruela).

A partir de 2017, los casos fueron en aumento y la migración de personas no vacunadas hizo que se registraran más casos en distintos países. En 2017, cuatro países notificaron casos confirmados de sarampión: Argentina, Canadá, Estados Unidos y Venezuela. En 2018 fueron nueve los países que han notificado casos confirmados.

Como agravante, en 2019 se desencadenó la pandemia de COVID-19, con la restricción de desplazamiento de la población y la creciente desconfianza en las vacunas, alimentada por las redes y 'fake news'

Situación en Argentina

El virus salvaje circuló libremente hasta 1972, en brotes cada 3 a 4 años, afectando unas 70.000 personas por año. A partir de allí, la introducción de la vacuna antisarampionosa redujo ampliamente el número de casos, que registraron entre 15 a 20.000 casos anuales en años subsiguientes

Durante 1993 se desarrolló una Campaña Nacional de Vacunación Antisarampionosa hasta los 15 años de edad, que dejó como saldo una cobertura superior al 97%, demostrando la efectividad de estas campañas masivas cuando persiguen un objetivo debidamente identificado. Actualmente, y dentro del Programa de Control del Sarampión, se efectúa vigilancia intensificada de enfermedades febriles exantemáticas (EFE), con miras a la erradicación. Además se programan estrategias periódicas como campañas nacionales o regionales y si la situación epidemiológica lo requiere, la vacunación de lactantes entre los 6 y 11 meses de edad.

La estrategia de inmunización, orientada en particular a los niños menores de 5 años, ha provocado que los adolescentes y adultos jóvenes no vacunados o que no padecieron la enfermedad, se mantengan susceptibles hasta edades más avanzadas.

Hasta la semana epidemiológica 48ª de 2009, se habían registrado 4 casos en todo el país, considerándose que la enfermedad se encontraba bajo control. En agosto de 2010 se confirmaron casos importados de Sudáfrica, luego de la Copa Mundial de fútbol. Los dos originales contagiaron a familiares, comenzando así el brote autóctono que, hasta el 30 de septiembre eran 16 casos, todos de la Provincia de Buenos Aires. Para Diciembre, el Ministerio de Salud daba por controlado el brote.

  • En 2011, se confirmaron 3 casos importados; el último correspondió a una adulta que retornó de un viaje a Europa.
  • En 2014 se estableció una alerta, también por el mundial de fútbol, esta vez en Brasil, dónde la enfermedad aún existe.
  • En 2018 se notificaron casos importados y en marzo apareció el primer caso autóctono, en una bebé de 8 meses (aún sin vacunar por la edad), que concurría a guardería y a una comunidad religiosa. A partir de allí, los casos aumentaron hasta llegar a 179 confirmados y la primera muerte desde 1998, en una mujer mayor de 50 años, inmunodeprimida. En julio de 2020 se dio por finalizado el brote, luego de 3 meses sin casos, lo que permitió que la Argentina mantuviera su status de país libre de sarampión.

Estrategias de Vacunación

El Grupo Técnico Asesor (GTA) de la OPS, aconseja a los países americanos (especialmente a aquéllos que presentan aún problemas con el sarampión) la siguiente estrategia para alcanzar o mantener las coberturas de vacunación en niveles de control de la enfermedad:

1) Luego de haber realizado campañas de vacunación masivas para la población entre 1 y 14 años, deben seguirse otras estrategias para alcanzar, mantener y monitorear la interrupción de la transmisión endémica:

  • Inmunización rutinaria de niños de 1 año de edad (mantenimiento).
  • Campañas dirigidas al grupo entre 1 y 4 años; al menos cada 4 años independientemente de su historia vacunal (seguimiento), para cubrir los bolsones de susceptibles.

2) Se debe alcanzar un nivel de cobertura del 95% o más en todos los municipios. Esta cobertura debe ser validada periódicamente con un control casa por casa o compararla con las dosis de triple o BCG. En zonas de alta densidad de población, esta actividad no debe soslayarse. De no alcanzarse esa cobertura, la vacunación de barrido, casa por casa, debe ser realizada prontamente.

3) Asegurar mediante control, monitoreo y obligatoriedad la vacunación de los niños en su ingreso a preescolar y escolar.

4) Debe tenderse a la aplicación de vacuna antisarampionosa en conjunto con antirrubeólica y antiparotidítica (triple viral - SRP)

NOTA: Debe tenerse en cuenta que la situación mundial se ha visto agravada con la aparición de la pandemia de COVID19 con el resultado de la caída de coberturas de todas las vacunas básicas. El sarampión suele ser en estos casos la primera enfermedad en reaparecer, como un indicador de la situación, por lo tanto se debe sensibilizar la vigilancia, hacer la rápida y oportuna denuncia de los casos sospechosos y actuar oportunamente.

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Contenido actualizado el May 8, 2024, 8:18 pm