HAEMOPHILUS INFLUENZAE B

Esta bacteria fue descripta por Richard Pfeiffer en 1892, en el esputo de pacientes durante la mayor epidemia registrada, pero se lo asoció al sindrome clínico de la Influenza. Winslow lo llamó Haemophilus en 1920.

Recién en 1933 esta enfermedad fue diferenciada de la gripe o influenza.

Agente Etiológico

El Haemophilus influenzae (Hi) es un cocobacilo Gram negativo, habitualmente aerobio, pero puede ser un anaerobio facultativo.

Es un huésped habitual del árbol respiratorio del ser humano únicamente. Hay varios tipos, definidos por el tipo capsular (a, b, c d, e y f) y cepas no tipificables ni encapsuladas (estas últimas pueden ser las causantes de la septicemia neonatal).

El tipo "b" es el más virulento y responsable de las enfermedades invasivas: cuando la cantidad de gérmenes que circulan en sangre alcanza altísimos niveles, es capaz de penetrar en las meninges, articulaciones, pleura, pulmón y pericardio.

La primera de estas situaciones es la más frecuente: aún con la terapéutica adecuada, la mortalidad es del 5% y las secuelas oscilan entre el 20% y el 50%.

Epidemiología

El porcentaje de niños sanos que portan en sus fauces este microorganismo en forma habitual, es del 1 al 5 %, con una relación en ascenso en directa proporción a la edad. Sin embargo, la tasa de ataque en los portadores es 100 veces mayor que en los no portadores. Además puede provocar otitis media, sinusitis, epiglotitis, artritis séptica y celulitis, entre otras.

Esta colonización no guarda relación con la condición socioeconómica, raza ni sexo, pero sí lo hacen con la enfermedad: ésta es mayor en comunidades cerradas como jardines, guarderías y convivientes con el caso inicial. El contagio es directo (de persona a persona) y la incubación es variable (puede oscilar entre 2 a 4 días).

Sin ninguna duda, en ausencia de vacunación, es la causa más frecuente de meningitis aguda en la infancia. Es llamativa la susceptibilidad de los niños más pequeños de adquirir la enfermedad invasiva. La causa más aceptada sería la ausencia de anticuerpos contra el polisacárido capsular. Éstos son adquiridos entre los 2 y 5 años de edad, mientras que antes de los 6 meses se mantiene parte de los anticuerpos maternos; por lo tanto, las infecciones graves por Hib, se presentan generalmente entre los 6 y 24 meses de edad. La alimentación materna mantiene, en parte, el nivel de anticuerpos adquiridos en forma transplacentaria hasta los 3 meses de edad.

Clínica

El Hib, puede presentarse en diferentes formas clínicas, de acuerdo a su ubicación, dando cuadros leves, moderados o graves. Los primeros suelen ser otitis, sinusitis y cuadros respiratorios. Los cuadros graves, suelen ser formas llamadas invasivas, por su agresividad tienen una alta mortalidad).

Nota: Las estadísticas están referidas a poblaciones que no han incorporado la vacunación rutinaria.

Entre ellas se encuentran:

  • Meningitis aguda: Le corresponde el 50% de las meningitis no epidémicas.
  • Neumonía: El Haemophilus b comparte el primer lugar con el Streptococcus pneumoniae en cuanto a afecciones de este tipo en el niño menor de 5 años. Generalmente se sobreagrega a un ataque viral previo. La gravedad de estos casos está dada más por el compromiso general del afectado, que por la enfermedad pulmonar.
  • Epiglotitis: Es una presentación común en Europa y menos frecuente en Latinoamérica. Es un cuadro grave, con alta mortalidad. Generalmente afecta a niños menores y da un cuadro obstructivo de las vías respiratorias altas, con gran edema de la vía aérea y dificultad respiratoria que puede llevar a la asfixia en poco tiempo de no existir tratamiento inmediato.
  • Celulitis: Esta presentación tiene predisposición por los tejidos de la cara, especialmente en los menores de 5 años.
  • Osteoartritis: Poco común en Latinoamérica.
  • Bacteriemias: La presencia en sangre de esta bacteria puede dar casos leves con sólo un cuadro febril hasta casos fulminantes indiferenciables de otras causales.
  • Pericarditis: Le corresponde el 15% de las producidas en niños entre 2 y 4 años, en general subsecuentes a una afección respiratoria.

Factores de Riesgo

Susceptibilidad ambiental

  • Guarderías (tres veces más frecuente)
  • Familia numerosa
  • Grupos cerrados
  • Hermanos en edad escolar
  • Nivel socio-económico bajo

Susceptibilidad individual

  • Menor de 5 años
  • Ausencia de alimentación materna
  • Deficiencias inmunológicas u oncológicas
  • Factores genéticos

Situación en Argentina

En la Argentina constituía el 45-50% del total de meningitis producidas en la etapa pre-vacuna, donde el 80% afectaba a menores de 2 años. Con una mortalidad oscilante en el 7%, se calculaban entre 23 y 60 casos por año de formas graves no meningíticas por cada 100.000 niños menores de 5 años, y que 1 de cada 200, podía sufrir una enfermedad invasiva por Hib. En aquéllos que ya han sufrido una enfermedad invasiva, la posibilidad de recurrencia es del 1%.

El hecho de que tanto las vacunas Séxtuple, Quíntuple y Cuádruple acompañan a la antipolio (a los 2, 4, 6 y 18 meses), ha conseguido obtener buenas coberturas, provocando descensos significativos en la incidencia de la enfermedad.

La incorporación de la vacuna al Calendario Nacional de Vacunación desde 1997, ha modificado esta situación: de 400 casos anuales se pasó a 22 casos en el año 2008, con una tasa nacional de 0,1 caso/100.000 habitantes, sostenida desde 1999.

El gráfico superior muestra el impacto provocado por la incorporación de la vacuna en Argentina entre 1994 y 2006 (Fuentes: SINAVE - Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación)

Contenido actualizado el May 9, 2024, 12:36 am