Dr. Carlos Köhler
Hace 210 años, el precursor de las vacunas, Edward Jenner, probaba en su cuerpo y el de su familia, lo que sería la primera inoculación de un suero extraído de lesiones de la piel de las vacas y que debería servir para prevenir una enfermedad fatídica que diezmaba las poblaciones del mundo: la viruela. El hecho de obtenerse de las vacas definió su nombre universal, VACUNA. Ciento setenta y seis años después, la viruela se declaraba erradicada.
Este hecho histórico sin precedentes y la ya inminente erradicación de la poliomielitis paralítica de la faz del planeta, pueden, en un futuro no muy lejano, quedar tal vez desplazados por otros logros no menos exitosos y globales, fundados en la PREVENCIÓN POR VACUNAS.














