Bioterrorismo... ¿Ciencia ficción?...

(El siguiente artículo fue publicado por el autor de la Guía Práctica de Vacunación en el portal hispano con sede en Nueva York, Astrolabio.net, el sábado 8/9/01; casualmente apenas 3 días antes del atentado cometido contra las Twin Towers y el Pentágono. Desgraciadamente, a pesar de haber sido escrito en Mayo del 2000, su vigencia es cada vez más actual y dramática. Fue publicado además en varios portales de habla hispana*).

"... Pero cada bando siempre procuraba romper el equilibrio, desarrollar una defensa para todo tipo de ofensiva para la que no hubiera defensa; algo que posibilitara la guerra.
Y no porque ambos bandos ansiaran la guerra, sino porque los dos temían que el otro realizara primero ese descubrimiento decisivo..."

Isaac Asimov - Reunámonos.

Pertenezco al grupo cada vez menor de especímenes humanos que detentamos en nuestro cuerpo la inconfundible marca de la vacuna antivariólica: vieja precursora de numerosos y heroicos agentes inmunizantes. Este mismo grupo, recordará de por vida las secuelas de la trágica pandemia de poliomielitis de la década del '50.

Traer a la mente nuestra última aplicación de vacuna antivariólica en el colegio secundario, y luego - en un salto de 20 años -, pasar a los títulos de los periódicos anunciando la erradicación de la viruela, parece apenas una anécdota seguramente aburrida para las nuevas generaciones.

Pero que luego, al saltar otros 20 años, y en momentos en que alardeamos por haber erradicado la polio en América, la VIRUELA vuelva a ser nota de tapa, tal vez obligue a todas las generaciones, no sólo a reactivar la atención, sino a seguir atentamente los acontecimientos futuros.


Y no puede ni debe ser de otra manera.


Para los que han trabajado durante años por la erradicación de enfermedades prevenibles por vacunación, consiguiendo triunfos decisivos para la humanidad al derrotar definitivamente a gérmenes que diezmaron por siglos a la población mundial; la noticia de que la VIRUELA puede resurgir en el planeta a partir de la acción de terroristas o países "guerreros", es una burla cruel y fantasmagórica.

Como humilde trabajador en el área de la salud pública y las inmunizaciones; en mis años de profesión he podido atisbar en cada pequeño avance, la satisfacción que pudieran haber sentido aquéllos grandes y pequeños hombres y mujeres que consiguieron la victoria final sobre esa terrible enfermedad; y también he podido sentir como propia, la erradicación de la poliomielitis del continente americano.

Pero - confieso -, esta noticia referente a una enfermedad que creía totalmente erradicada, me resultó devastadora. Como devastadora pudiera ser la fatídica decisión de utilizar estos virus como arma mortífera. Me recordó, la vieja pero siempre cierta frase: "el hombre, lobo del hombre".

Que hoy, con el avance tecnológico-científico de la medicina debamos distraer recursos que debieran ser destinados a investigar otras enfermedades, para desarrollar nuevamente vacunas antivariólicas; sólo por si a alguna mente enfermiza se le ocurre resucitar al monstruo derrotado, me despierta una abrumadora sensación de derrota, burla e impotencia.

El horror de las armas químicas no es nuevo; es cierto. Pero hay algo que sí es nuevo: la posibilidad de la diseminación adrede de un virus que creíamos definitivamente eliminado.

Para quienes defendemos la vida, la sola imagen de una epidemia mortal nos estremece y recuerda el sacrificio de los hombres y mujeres que se internaron temeraria y solidariamente en ellas, para combatirlas y paliar el sufrimiento de sus congéneres, aún a costa de su propia vida. Pero, en trágico contraste, la imagen de un ser humano iniciando esa epidemia letal obedeciendo a motivos inimaginables e inconfesables, supera cualquier intento de discernimiento lógico.

La batalla contra esta posible epidemia, cuyo vector es absolutamente humano, será ardua, difícil e impredecible. Se ha abierto un flanco de una fragilidad extrema, que sólo la cordura de los hombres podrá defender.

Quienes seguimos defendiendo la vida, hubiéramos querido que ésta, fuera nada más que una nota de ciencia ficción...

* Publicado también por Tierramérica; Andinia; Revista Salud; vozalmundo.com.

Dr. Carlos A. Köhler
6/5/2000


Comparte este articulo

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn