La historia de la resistencia (a la vacunación)

Enfermedades controladas en el mundo, a fines del siglo XX gracias a los éxitos de la vacunación, comienzan a reaparecer en forma de brotes y en algunos casos con resultados trágicos, generando un importante retroceso en los objetivos logrados. Las vacunas, paradójicamente, están pagando el precio por su éxito.

Los académicos de la salud y la medicina han descripto a la vacunación como uno de los diez máximos logros de la salud pública durante el siglo XX.

Pero, hoy, la creciente resistencia a la inmunización por distintos motivos, está provocando brotes en los bolsones de población no vacunada y poniendo en riesgo a aquellos con dosis incompletas o inmunodeprimidos, potenciando la reaparición de enfermedades como difteria, coqueluche, sarampión, rubeola y rubeola congénita, poliomielitis, entre otras. La amenaza de la difusión global de estas viejas patologías se hace patética simplemente al pensar en el flujo permanente de viajeros hacia cualquier rincón del planeta, adonde llegan en cuestión de horas... Al igual que el contagio...

En la actualidad el sarampión es noticia en Europa y Estados Unidos, con casos mortales. una situación inadmisible cuando era hasta hace muy poco una enfermedad controlada. Los objetivos de años atrás eran conseguir mantener las coberturas de vacunación por encima del 95%. Hoy, no solo hay que volverlas a elevar sino que se debe redoblar el trabajo en la educación sanitaria de los grupos anti-vacunas.

De todas maneras, esta resistencia no es nueva, nació con la primer vacuna. Jenner lo sufrió en carne propia cuando desarrolló la antivariólica, contra la temida y mortal viruela, allá por el 1800. La ciudad de Leicester parece ser la pionera de estos movimientos. En 1885 se realizó una manifestación de cien mil personas en contra de la inmunización. En 1978, 93 años después, el mundo entero festejaba la eliminación de la viruela de la faz de la tierra, por la acción de la vacuna (The History of vaccines).

Quienes hemos trabajado por años en inmunizaciones y que hemos visto fallecer niños por enfermedades como la polio, el sarampión, el tétanos y la tos convulsa, sabemos del riesgo que enfrentamos. Quienes se oponen a la posibilidad de controlar o erradicar estas y otras enfermedades, con creencias profundamente arraigadas, filosóficas, políticas o espirituales, disponen hoy de poderosas herramientas de comunicación a través de las redes sociales. Esas mismas redes deben servir a la ciencia y los anónimos vacunadores a llevar a buen puerto la prevención, objetivo de la medicina actual y del futuro, trabajando incansablemente para convencer día a día, que es la única manera de volver a controlar enfermedades potencialmente mortales o invalidantes, a través de las vacunas.

Nota: Para quienes estén interesados en éste u otros temas relacionados con la Historia de las Vacunas, recomiendo el sitio The History of Vaccines, del Colegio de Médicos de Philadelphia, Estados Unidos, que ofrece muchos de sus temas en español.

Comparte este articulo

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn