Editorial en favor de las vacunas

El prestigioso diario inglés The Guardian publicó un editorial a favor de la vacunación el pasado 7 de julio, en atención a la caída de la cobertura de vacunación en Inglaterra.

El mensaje editorial fue el siguiente:

  • Negarse a vacunar a los propios hijos es un ataque a la sociedad, de la misma manera que la evasión de impuestos.
  • Argumentos similares de los de los que rechazan la vacunación se utilizan para justificar todo tipo de fraude. Pero cuando los niños que podrían ser vacunados no lo son, sus padres aprovechan de la inmunidad de grupo, pero contribuyen a su debilitamiento. Esto es claramente incorrecto y no debe ser tolerado.
  • En regiones pobres del mundo rechazan la medicina moderna, en parte porque están excluidas de la mayoría de sus beneficios, precisamente por culpa de la pobreza. Cuando no hay otra alternativa es mucho más fácil creer en los milagros.
  • Los antivacunas del mundo occidental son de muy diverso tipo. A menudo son ricos y disfrutan de un amplio acceso a la medicina convencional, a la que desprecian hasta que la necesitan.
  • En cierto sentido, los antivacunas son portadores de una condición tan contagiosa y peligrosa como las propias enfermedades transmisibles, que también debe ser controlada como una cuestión de salud pública.

El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Vacunología, apoyó esta línea editorial con el siguiente comentario:

"Las inmunizaciones han estado en los medios de comunicación demasiadas veces, de la mano de personajes frívolos y faltos de rigor, por lo que la iniciativa de The Guardian debe ser bienvenida. No es habitual que los grandes medios de comunicación establezcan y expresen líneas editoriales propias en aspectos como la vacunación, y que lo hagan para destacar el valor de las mismas y de su promoción como una prioridad de salud pública.

Los programas de vacunación son asuntos de interés público, porque inciden en la salud de las poblaciones, siendo éste un elemento crítico en el desarrollo humano a nivel individual y global. Los medios de comunicación, por su papel en la difusión de la información y en la conformación de actitudes, deben sentirse involucrados en los objetivos del diseño y realización de programas de vacunación eficaces y seguros. La responsabilidad de la prensa es una pieza imprescindible para una salud pública eficaz y justa."

Carta de un escritor que perdió a su hija afectada por sarampión

Este es el claro pedido de un padre que no tuvo la oportunidad de vacunar a su hija contra el sarampión, tratando de derribar la oposición que algunos padres de hoy tienen para con la vacuna. Vale la pena tomarse unos minutos y leerla.

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 Nota: Roald Dahl, británico, (nacido en Llandaff, Cardiff, Gales, el 13 de septiembre de 1916 y fallecido en Oxford, Inglaterra, el 23 de noviembre de 1990) fue un novelista y autor de cuentos para niños y adultos. Entre sus libros más populares están Charlie y la fábrica de chocolate, James y el melocotón gigante, Matilda, El gran gigante bonachón, Las brujas y Relatos de lo inesperado.

Aquí la carta:

 

"Olivia, mi hija mayor, se contagió el sarampión cuando tenía siete años. Mientras la enfermedad seguía su curso natural, recuerdo que le leía cuentos en la cama sin sentirme especialmente alarmado por su estado. Entonces, una mañana, cuando ya estaba en el camino de la recuperación, yo estaba sentado en su cama enseñándole cómo crear animalitos a partir de tubos de colores, y cuando le tocó a ella hacer uno me di cuenta de que sus dedos y su mente no trabajaban a la vez y no podía hacer nada.

 

"¿Te encuentras bien?", le pregunté.

 

 "Tengo sueño", dijo.

En una hora estaba inconsciente. En 12 horas estaba muerta.

 

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Las 10 vacunas que más vidas han salvado en la historia de la humanidad

Los recientes casos de sarampión en Europa, en niños cuyos padres se habían negado a vacunarlos, hacen necesario recordar la importancia de la vacunación. Repasamos los descubrimientos de algunas de las vacunas más importantes de la historia que han contribuido a salvar millones de vidas: las de la viruela, la rabia, el tétanos, la tuberculosis y, por supuesto, el sarampión, entre otras.

La primera vacuna

En 1776, el médico británico Edward Jenner inoculaba a James Phipps, un niño de ocho años, hijo de su jardinero, pus proveniente de una lesión de una mujer contagiada de una enfermedad llamada vaccinia o viruela de las vacas. El galeno tenía la teoría, en base a sus observaciones, de que las lecheras contagiadas con esta patología no desarrollaban después la viruela humana. Tras mostrar leves síntomas de molestias, el niño se repuso rápidamente.

Después de esto, y con Philipps inmunizado, Jenner le inoculó pus de un enfermo de viruela humana sin que desarrollara la enfermedad. Había creado la considerada por muchos como la primera vacuna. Casi dos siglos después, en 1979, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró erradicada la viruela en todo el mundo. Algo que se pudo conseguir gracias a la vacunación.

Nota: Así inicia el excelente artículo publicado por Marta Sofía Ruiz, en la sección Salud de elespanol.com. Sugiero la lectura de la nota completa que bien recuerda enfermedades que lograron controlarse en todo el mundo y sirve para que no vuelvan a reaparecer como lo está haciendo el sarampión en gran parte de Europa.

La historia de la resistencia (a la vacunación)

Enfermedades controladas en el mundo, a fines del siglo XX gracias a los éxitos de la vacunación, comienzan a reaparecer en forma de brotes y en algunos casos con resultados trágicos, generando un importante retroceso en los objetivos logrados. Las vacunas, paradójicamente, están pagando el precio por su éxito.

Los académicos de la salud y la medicina han descripto a la vacunación como uno de los diez máximos logros de la salud pública durante el siglo XX.

Pero, hoy, la creciente resistencia a la inmunización por distintos motivos, está provocando brotes en los bolsones de población no vacunada y poniendo en riesgo a aquellos con dosis incompletas o inmunodeprimidos, potenciando la reaparición de enfermedades como difteria, coqueluche, sarampión, rubeola y rubeola congénita, poliomielitis, entre otras. La amenaza de la difusión global de estas viejas patologías se hace patética simplemente al pensar en el flujo permanente de viajeros hacia cualquier rincón del planeta, adonde llegan en cuestión de horas... Al igual que el contagio...

En la actualidad el sarampión es noticia en Europa y Estados Unidos, con casos mortales. una situación inadmisible cuando era hasta hace muy poco una enfermedad controlada. Los objetivos de años atrás eran conseguir mantener las coberturas de vacunación por encima del 95%. Hoy, no solo hay que volverlas a elevar sino que se debe redoblar el trabajo en la educación sanitaria de los grupos anti-vacunas.

De todas maneras, esta resistencia no es nueva, nació con la primer vacuna. Jenner lo sufrió en carne propia cuando desarrolló la antivariólica, contra la temida y mortal viruela, allá por el 1800. La ciudad de Leicester parece ser la pionera de estos movimientos. En 1885 se realizó una manifestación de cien mil personas en contra de la inmunización. En 1978, 93 años después, el mundo entero festejaba la eliminación de la viruela de la faz de la tierra, por la acción de la vacuna (The History of vaccines).

Quienes hemos trabajado por años en inmunizaciones y que hemos visto fallecer niños por enfermedades como la polio, el sarampión, el tétanos y la tos convulsa, sabemos del riesgo que enfrentamos. Quienes se oponen a la posibilidad de controlar o erradicar estas y otras enfermedades, con creencias profundamente arraigadas, filosóficas, políticas o espirituales, disponen hoy de poderosas herramientas de comunicación a través de las redes sociales. Esas mismas redes deben servir a la ciencia y los anónimos vacunadores a llevar a buen puerto la prevención, objetivo de la medicina actual y del futuro, trabajando incansablemente para convencer día a día, que es la única manera de volver a controlar enfermedades potencialmente mortales o invalidantes, a través de las vacunas.

Nota: Para quienes estén interesados en éste u otros temas relacionados con la Historia de las Vacunas, recomiendo el sitio The History of Vaccines, del Colegio de Médicos de Philadelphia, Estados Unidos, que ofrece muchos de sus temas en español.

Nuevas vacunas en el Calendario Argentino

Como históricamente ha sucedido, la Argentina tiene un calendario de vacunación gratuito (y obligatorio) tan completo que iguala y hasta mejora a países del primer mundo.

Desde el primer día de 2016, la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), contra las verrugas y cáncer genital que ya se venía aplicando a todas las niñas que cumplen 11 años, ahora se aplicará también a varones de la misma edad, siguiendo la estrategia de vacunación de ambos sexos para cortar el ciclo del virus (estrategia que ya implementaron Brasil y Panamá).

También se incorporó la esperada vacuna contra cuatro cepas del temido meningococo, que provoca meningitis y una terrible enfermedad invasiva habitualmente mortal, llamada meningococcemia. Esta vacuna contiene las cepas A, C, W e Y. Se aplicará a los 3, 5 y 15 meses de edad (los más desprotegidos) y a los 11 años, ya que los adolescentes pueden ser portadores de la bacteria.

Las cepas W y B son las que más circulan en la Argentina. La cepa B, que no está incluida en la cuádruple, ya existe en forma individual aunque todavía no se comercializa en el país.

Otra de las vacunas que se incorporó al calendario oficial es la antineumocóccica 13 valente conjugada  (PCV13), que sólo se aplicaba en los lactantes y menores de 2 años. Para los adultos mayores existe la PPSV23, de factura polisacárida que a pesar de ser efectiva, pierde efectividad en corto tiempo. Por ello, el nuevo esquema de protección contra la enfermedad neumocóccica (bacteremia, meningitis, artritis), además de la clásica neumonía, es la aplicación en mayores de 65 años (y menores de esta edad con enfermedades de base), la 13 valente primero y luego de al menos un año, la 23 valente.

Esfuerzo importantísimo que dará resultados a corto plazo, siempre y cuando la ciudadanía comprenda que para lograr el mayor éxito y la mayor protección de nuestros niños y mayores se corresponde con una cobertura que debe rondar el 95%.

Ver: Calendario Nacional Argentino